Mar. Feb 27th, 2024

    Hay un extraño silencio en la ciudad. No rueda el tráfico y nada tiene que ver con el día de la bici, sino con el día del tractor. Cientos de ellos han colapsado los accesos y las principales avenidas de muchas ciudades españolas para expresar las reivindicaciones de los agricultores, indignados con los bajos precios de sus productos y los elevados costes que afrontan. Los coches se buscan la vida en vías alternativas. Valladolid, como otras capitales de provincia en Castilla y León, comunidad con un importante peso del sector agrario, ha sufrido las concentraciones, con el tráfico paralizado u obligado a tomar vías alternativas o asumir largos atascos. Los manifestantes coinciden en la falta de liderazgo de los encuentros, sin un sindicato, partido o cabecilla al mando, aliñado con el hartazgo hacia las perjudiciales fluctuaciones de precios o las normativas europeas, consideradas injustas.

    Una comitiva echa la mañana en la avenida de Salamanca, en Valladolid, que es la arteria de comunicación norte-sur. Varios compañeros suyos han saturado los polígonos desde primera hora y uno ha sido detenido por agredir a un policía en Mercaolid, principal mercado mayorista de la ciudad. Ellos permanecen tranquilos, acompañados de un opíparo almuerzo: torreznos, tortilla de patatas, bocadillos de jamón y empanadas. Lo acompañan de cerveza ante la mirada de varios policías municipales desplegados, encargados de regular el flujo de conductores furiosos. “Intentan cortarlo todo para hacer el máximo daño posible al tráfico”, sintetiza un agente.

    Tras él, los labradores charlan y ofrecen su merienda. Entre ellos destacan tres chavales recién matriculados en Ingeniería agrícola, empapándose de las reivindicaciones de los mayores. Carlos, Miguel y Jose, sin dar apellidos, tienen entre 18 y 19 años y esta es la segunda vez que protestan en la calle: la primera fue hace unos meses contra la amnistía en Cataluña. Dos de ellos no tienen relación con el campo más que acompañar a su amigo, de familia agraria en Villalba de los Alcores (Valladolid). “Estoy estudiando esto y me gusta”, argumentan, y recitan la retahíla de argumentos comunes estos días: “Hay gente que vive aislada del campo; vivimos una invasión de productos extranjeros que no cumplen las normativas”.

    Los jóvenes observan entre una mayoría masculina de todas las generaciones. Los agricultores, algunos con mesas y sillas de acampada, se apostan ante sus tractores en pleno asfalto sin más plan que moverse cuando el grupo de adelante lo haga. Miguel Fernández, de 54 años, ha acudido junto a varios compañeros de gremio desde Castrodeza (Valladolid) y sigue una consigna básica: “Un amigo te dice que vayas, y vas”. Nadie los comanda oficialmente, esgrimen. Ni partidos, ni sindicatos ni grupos formalmente organizados. Ellos se mueven por WhatsApp, sin avisar a las autoridades, para tomar las ciudades donde se consumen esos productos que tan mal pagados consideran. “El pan ha subido en la tienda pero el trigo ha bajado, la cadena está fallando, algunos intermediarios se están llenando los bolsillos”, estima Fernández. El vallisoletano entiende que el enfado del sector bebe de las penurias económicas conjugadas con malas cosechas pagadas a bajo valor, mal combinación para el campo. “Esto está convocado por amigos, no tenemos influencia de sindicatos o políticos”, aprecia el manifestante, si bien teme que en el futuro se politice la causa: “Como con la pandemia, que al principio estaban todos juntos y luego se atacaban con ello”.

    La cita del martes se ha convertido en la primera manifestación para José San José, de 35 años, demasiado ocupado estos días atendiendo a su ganado como para escaparse a la ciudad para protestar. “La gente no quiere ayudas económicas sino dignidad y vender su producto a un precio justo para vivir del trabajo”, reivindica San José, con una pregunta: “¿Cómo es posible que él compre piensos más caros para sus animales si los agricultores están vendiendo cereal más barato?”.

    Abucheos a PP y Vox

    Las concentraciones de estos días tienen como objetivo los edificios institucionales donde reclaman ser atendidos. Un grupo ronda la consejería de Agricultura, colapsada hace unos días, pero de momento no tienen plan. “Somos poco optimistas, seguro que al final nos dan una miseria para contentarnos”, sospecha uno de ellos, reacio a identificarse. “Alguno estará mencionando a nuestra madre”, admite otro, por los conflictos ocasionados, pues las líneas de autobús rumbo al Hospital han sufrido retrasos y varias personas han lamentado haber perdido sus citas médicas. Durante la tarde, en las cercanas Cortes de Castilla y León, decenas de vehículos agrarios se concentran para pitar y exigir avances, aunque sin llegar a impedir el acceso de los políticos, prevenidos. Este grupo sabe que las decisiones no se toman en instancias comunitarias. “¡Que nos defiendan en Europa y nos quiten la Agenda 2030, tanta bobada!”, exclama uno de ellos, antes de recordar el calendario inminente en Valladolid y una cita clave para el fin de semana: “Si nos dejan, reventamos los [Premios] Goya, un tractor puede con todo”.

    Pese a coincidir en algunos puntos, los manifestantes han abucheado también a Vox. Decenas de personas se han concentrado alrededor de las Cortes y cuando el vicepresidente autonómico, Juan García-Gallardo (Vox), ha salido para mostrarles apoyo, ha recibido una pitada y le han reclamado “menos palabras y más hechos, no hacéis nada ninguno”. Los asistentes también han criticado al PP cuando su portavoz parlamentario, Raúl de la Hoz, ha salido a hablar con ellos. “¡Menos fotos! Esto no es un fotomatón”, le han exclamado, entre gritos de “Sois igual que Pedro Sánchez, menos hablar y más hacer”.

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