Mar. Jul 23rd, 2024

    Los incrementos salariales impulsados por la inflación galopante se percibieron con particular intensidad el año pasado: la retribución media de los asalariados se disparó un 5,86% en 2022, hasta los 22.781 euros. Es la tasa de crecimiento más elevada en tres lustros, solo superada por el repunte de 7,35% en 2007, cuando la economía iba viento en popa dopada por una burbuja que aún no había pinchado. Aun así, el avance —de 1.262 euros con respecto a 2021— no ha sido del todo suficiente para compensar el incremento de precios, que fue en el mismo periodo del 6,1% y restó poder de compra a los trabajadores.

    Los pensionistas sí recuperaron poder adquisitivo frente a la escalada de precios: la prestación media se elevó un 6,9%, hasta los 17.355 euros, según la última estadística Mercado de trabajo y pensiones en las fuentes tributarias publicada por la Agencia Tributaria. En este caso también se registra un récord: es la mayor alza al menos desde 1999, año en el cual empieza a publicarse el estudio de Hacienda.

    De hecho, las pensiones han subido en las últimas dos décadas muy por encima de los salarios. Según los datos de Hacienda, crecieron entre 2002 y 2022 a un ritmo dos veces más intenso que los sueldos y nunca registraron retrocesos. La pensión media pasó de 8.018 euros hace 20 años a 17.355 euros, un incremento del 137%; las retribuciones de los asalariados subieron de los 14.370 a los 22.781 en el mismo periodo, un alza también relevante, del 72%, pero inferior. Este año también han dado un subidón: la reforma de las pensiones determina que se actualicen en función del IPC medio registrado en el último año, en este caso entre diciembre de 2021 y noviembre de 2022, que ha superado el 8%.

    Los salarios, por su parte, han tenido una evolución menos constante y mucho más marcada por el ciclo: durante la Gran Recesión cayeron durante cinco ejercicios seguidos, y también retrocedieron un 0,3% el año de la covid. Después de la pandemia, sin embargo, dieron un acelerón. En 2021 crecieron un 4,9%, más que las pensiones, también por el efecto rebote tras la pandemia. Entre 2020 y 2022, periodo que coincide con cuatro subidas del salario mínimo interprofesional y con una mejora del mercado laboral —a partir de la salida de la crisis sanitaria—, las retribuciones medias brutas avanzaron un 11%, por encima de la inflación y dos puntos más que las pensiones, que lo hicieron en un 9%, de acuerdo con los datos de Hacienda.

    Sin embargo, hay grandes disparidades entre territorios. Solo tres comunidades registraron en 2022 un salario superior a la media nacional: Madrid, con 29.447 euros, seguida por Cataluña (25.514) y Asturias (23.405). Muy cerca de los 22.781 euros de media del conjunto del país están Aragón y Cantabria, ambas por encima de los 22.000 euros. En las últimas posiciones se encuentran Extremadura (17.319 euros), Andalucía (18.503) y Murcia (19.469). Las provincias reflejan la misma distribución: los salarios más elevados se encuentran en la capital y en Barcelona, y los más bajos en Jaén y Huelva. En cuanto a las pensiones, hay hasta seis autonomías con prestaciones por encima de la media: Madrid, Asturias, Cataluña, Aragón, Cantabria y Castilla y León.

    También emergen otras brechas en la estadística. La de género, ya que en 2022 los hombres cobraban casi un 25% más que las mujeres —25.137 euros frente a 20.138—; entre españoles y extranjeros, que suelen trabajar en actividades peor pagadas, con una diferencia de casi 8.500 euros; y por edad, ya que los más jóvenes son los que menos cobran en absoluto. También hay diferencia por tipo de actividad. Solo en tres sectores se registraron retribuciones medias por encima de los 30.000 euros: en las entidades financieras y aseguradoras (45.431 euros), en la categoría de información y comunicaciones (35.253) y en la industria extractiva, de energía y agua (32.117). Los asalariados dedicados a agricultura y ganadería fueron los que menos percibieron: una media de 9.803 euros.

    Sueldo estimado

    La estadística de Hacienda no es 100% comparable con otros estudios que analizan la misma materia, como la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE). Primero, porque solo desglosa la cuantía del sueldo bruto medio, que acaba distorsionada por los extremos —las retribuciones más altas y las más bajas—, sin ofrecer datos sobre la remuneración mediana o la más frecuente. En segundo lugar, no incluye los datos de País Vasco y Navarra, dos de las comunidades más ricas del país, que cuentan con haciendas propias y que por eso no aparecen en la estadística de la Agencia Tributaria. Por último, no considera el tiempo que los trabajadores permanecen el mercado de trabajo: aunque solo trabaje un mes, suma como un trabajador más, lo que causa “un sesgo a la baja” comparado con otras estadísticas.

    Por esta razón, el organismo ha empezado a calcular desde 2019 otra magnitud, el salario medio estimado anual, que tiene en cuenta los días trabajados y elimina esa distorsión a la baja provocada por los contratos inferiores al año completo. La estadística usa esta variable para segmentar la población trabajadora, 13,5 millones en 2022, en diez grupos —por deciles de renta— en función de cuánto gana. El primer decil, de menor renta, percibió el año pasado retribuciones medias estimadas que oscilaban entre los 14.000 y los 15.567 euros. En el extremo opuesto, los salarios se situaban entre 48.005 y 719.762 euros. Una brecha más.

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